jueves, 8 de marzo de 2012

MITOLOGIA GRIEGA

 La mitología griega está formada por un conjunto de leyendas que provienen de la religión de esta antigua civilización del Mediterráneo oriental. Los griegos, aunque no practicasen la religión, conocían estas historias, las cuales formaban parte de su acervo cultural.
Los dioses del panteón griego adoptaban figuras humanas y personificaban las fuerzas del Universo; al igual que los hombres, los dioses helenos eran impredecibles, por eso unas veces tenían un estricto sentido de la justicia y otras eran crueles y vengativos; su favor se alcanzaba por medio de los sacrificios y de piedad, pero estos procedimientos no eran siempre efectivos puesto que los dioses eran muy volubles.
 
La mitología griega es absolutamente compleja, llena de dioses, monstruos, guerras y dioses entrometidos. Algunos estudiosos afirman que llegó a haber hasta 30.000 divinidades en total.
Esta mitología comparte una estrecha similitud con la mitología romana, en cuanto a los nombres de varios dioses y personajes de importancia. También se relacionan en cuanto a la parte mitológica de la religión; creencias, tradiciones y todo lo ligado o referente a Mitología.
Los mitos griegos intentan explicar los orígenes del mundo y detallan las vidas y aventuras de una amplia variedad de dioses, héroes y otras criaturas mitológicas.


 La mitologia griega se basa principalmente en que las personas de aquella epoca creian en algo mucho mas superior a ellos mismos conocidas mejor como deidades o dioses, con los cuales ellos se veian refugiados o mejor dicho se sentian protegidos por los dioses y por lo tanto como agradecimiento los griegos ponian templos en honor a sus protectores.






Los griego creian en seres fantasticos que eran enviados por los dioses para probocar miedo o en ese tiempo respeto por los dioses, mientras que otras veces creian que los dioses les enviavan pruebas divinas en las que tenian que derrotar a los moustros que los dioses les enviavan para demostrar su valentia ante el mundo.



Aunque al mundo de hoy en dia se le dio a conocer esta informacion, las leyendas y cuentos de los griegos hablan mas haya de la realidad

martes, 6 de marzo de 2012

Arte Neoclàsico

La arquitectura, la escultura y la pintura defines del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX se convirtieron en importantes testimonios del pensamiento de la Revolución Francesa y de la época napoleónica.

El Pintor de la Revolución y el Imperio
Jacques Louis David (1784-1825) fue el pintor neoclásico por excelencia y el más admirado de su tiempo. Como los pensadores de la Ilustración, él también creía que el arte podía revelar con facilidad verdades a las que la razón llegaba con mayor esfuerzo. Comprometido con la Revolución. David consideraba que sus pinturas debían contener una enseñanza, expresada de manera clara y sobria. Más tarde, se convirtió en el primer pintor de Napoleón y retrató los momentos más importantes de su carrera militar y política. Tras la caída de Napoleón, abandonó Francia y se exilió en Bruselas, donde murió.

Cupido y Psiquis. Detalle de la escultura en mármol de Antonio Canova (1757-1822). 

El veneciano Canova es el máximo representante de la escultura neoclásica.




El juramento de los Horacios. Óleo de David, 1784.
En esta obra, el artista representa un episodio de la historia de Roma: en un momento de extremo peligro, tres hermanos romanos, hijos del jefe militar romano Horacio, deben luchar a muerte contra tres hermanos de la ciudad enemiga de Albalonga, llamados los Cudacios, por el honor de su ciudad y el dominio del territorio. David pintó el momento en que los jóvenes juran, ante las espadas que sostiene su padre, morir por su patria, a pesar de que las dos familias —los Horacios y los Curiacios— estaban unidas por lazos familiares. A la derecha de la composición, las mujeres de la familia lloran con desesperación. Si bien este cuadro fue pintado pocos años antes de 1789, cuando estalló la Revolución se vio en él un antecedente de la misma, porque el tema destaca los valores de la libertad y la defensa de la patria y exalta a la República romana como una época en la que se desarrollaron especialmente esos valores.

Arco de triunfo de la Plaza del Carrousel. Arquitectos Carlos Percier y Pedro Fontaine, 1806. 

Con este monumento, inspirado en los arcos de triunfo romanos, se exalta la figura de Napoleón. La decoración del arco alude a la victoria de las tropas imperiales en todos los frentes de batalla. Sobre las columnas se levantan las estatuas de soldados napoleónicos.

Las sabinas. Óleo de David, 1799. 

Nuevamente la exaltación del valor se encarna en la historia de la antigua Roma. En este caso, David representó el episodio en el que las mujeres sabinas, raptadas por los romanos que carecían de mujeres en la recientemente fundada Roma, se interponen entre sus maridos (los romanos) y sus padres para obtener la paz. El extremo rigor de la composición no impide que trasunte gran dramatismo. La mujer con los brazos abiertos, que impone con su gesto el fin de la lucha, encierra una intención política: es un símbolo del triunfo y un llamado a la reconciliacion. Cuando David pintó este cuadro, Napoleón iniciaba su brillante carrera.

Consagración de Napoleón. Óleo de David, 1808. 

En esta obra se representa el momento en el que Napoleón, que ya se ha coronado emperador, corona a su esposa Josefina. Deliberadamente David representa al gobernante como a un emperador de la antigua Roma, tal como lo sugiere el uso de la corona de laurel, las sandalias, la túnica y la toga (en este caso con el borde ricamente bordado)








ARTE NEOCLASICO

La arquitectura, la escultura y la pintura defines del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX se convirtieron en importantes testimonios del pensamiento de la Revolución Francesa y de la época napoleónica.

El Pintor de la Revolución y el Imperio
Jacques Louis David (1784-1825) fue el pintor neoclásico por excelencia y el más admirado de su tiempo. Como los pensadores de la Ilustración, él también creía que el arte podía revelar con facilidad verdades a las que la razón llegaba con mayor esfuerzo. Comprometido con la Revolución. David consideraba que sus pinturas debían contener una enseñanza, expresada de manera clara y sobria. Más tarde, se convirtió en el primer pintor de Napoleón y retrató los momentos más importantes de su carrera militar y política. Tras la caída de Napoleón, abandonó Francia y se exilió en Bruselas, donde murió.

Cupido y Psiquis. Detalle de la escultura en mármol de Antonio Canova (1757-1822). 

El veneciano Canova es el máximo representante de la escultura neoclásica.




El juramento de los Horacios. Óleo de David, 1784.
En esta obra, el artista representa un episodio de la historia de Roma: en un momento de extremo peligro, tres hermanos romanos, hijos del jefe militar romano Horacio, deben luchar a muerte contra tres hermanos de la ciudad enemiga de Albalonga, llamados los Cudacios, por el honor de su ciudad y el dominio del territorio. David pintó el momento en que los jóvenes juran, ante las espadas que sostiene su padre, morir por su patria, a pesar de que las dos familias —los Horacios y los Curiacios— estaban unidas por lazos familiares. A la derecha de la composición, las mujeres de la familia lloran con desesperación. Si bien este cuadro fue pintado pocos años antes de 1789, cuando estalló la Revolución se vio en él un antecedente de la misma, porque el tema destaca los valores de la libertad y la defensa de la patria y exalta a la República romana como una época en la que se desarrollaron especialmente esos valores.

Arco de triunfo de la Plaza del Carrousel. Arquitectos Carlos Percier y Pedro Fontaine, 1806. 

Con este monumento, inspirado en los arcos de triunfo romanos, se exalta la figura de Napoleón. La decoración del arco alude a la victoria de las tropas imperiales en todos los frentes de batalla. Sobre las columnas se levantan las estatuas de soldados napoleónicos.

Las sabinas. Óleo de David, 1799. 

Nuevamente la exaltación del valor se encarna en la historia de la antigua Roma. En este caso, David representó el episodio en el que las mujeres sabinas, raptadas por los romanos que carecían de mujeres en la recientemente fundada Roma, se interponen entre sus maridos (los romanos) y sus padres para obtener la paz. El extremo rigor de la composición no impide que trasunte gran dramatismo. La mujer con los brazos abiertos, que impone con su gesto el fin de la lucha, encierra una intención política: es un símbolo del triunfo y un llamado a la reconciliacion. Cuando David pintó este cuadro, Napoleón iniciaba su brillante carrera.

Consagración de Napoleón. Óleo de David, 1808. 

En esta obra se representa el momento en el que Napoleón, que ya se ha coronado emperador, corona a su esposa Josefina. Deliberadamente David representa al gobernante como a un emperador de la antigua Roma, tal como lo sugiere el uso de la corona de laurel, las sandalias, la túnica y la toga (en este caso con el borde ricamente bordado)








jueves, 1 de marzo de 2012

EPOCA RENACENTISTA

El Renacimiento comenzó como un movimiento orientado por artistas e intelectuales en Italia, bajo el signo del Humanismo; es un renacer de las artes donde los asuntos representados, desde el punto de vista ético y estético se liberaron de los vínculos del concepto de vida cristiano.
Para ellos el arte ya no era un servicio anónimo, ofrecido a Dios y a la iglesia, sino un himno personal en alabanza a la belleza; así, se perfecciona el dibujo y se utiliza como base de la pintura. La cuna del Renacimiento fue Florencia. Naturalmente la pintura no se liberó en seguida de la influencia gótica, pero gradualmente evolucionó hacia un nuevo concepto de la belleza. En el dibujo, los cuerpos adoptan formas naturales y se vuelven plásticos; se procura destacar la expresión facial, que algunas veces revela los grandes conflictos del alma, un ejemplo de ello es la expresión de desesperación que Masaccio le dio a Eva en su cuadro Expulsión de Adán y Eva del paraíso. En el siglo XV adquiere preponderancia el retrato, a las personas pudientes les gusta retratarse de busto o en medallón, y por tanto surge multitud de personas cuyos rasgos quedan labrados en madera. Raramente se ve un desnudo entre la profusión de vírgenes y santos, sólo con suma discreción se insinúa la mundana sensualidad en ciertas representaciones del arte eclesiástico, por ejemplo, las referentes a mártires y pecadores. Al principio, la mayoría de las imágenes alusivas a la carne pecadora se situaban en la periferia de grandes escenas decorativas, donde el artista tenía más libertad de expresión; ya en el siglo XIV, se prefiere interpretar estos temas por medio del desnudo femenino. Entre los representantes más significativos del Renacimiento, podemos destacar por sus majestuosas obras pictóricas a Sandro Botticeli, Miguel Ángel Buonarroti, Durero, Tintoretto, El Greco, Leonardo de Vinci y Rafael Sanzio; de ellos, algunos como Leonardo de Vinci, por ejemplo, destacó más como dibujante, ya que a través del dibujo realiza sus famosos estudios anatómicos; sus dibujos están plenos de rasgos finos pero firmes, destacando las expresiones humanas y también se puede apreciar que están envueltos en una sutil y fina aureola de luz difusa.
Se llama Renacimiento al gran movimiento artístico y filosófico que se produce en Europa, en Italia en primer lugar, a fines del siglo XV, y que muestra como principal característica, que se manifiesta particularmente en las artes, su admiración por la antigüedad clásica, que toma como modelo. El nombre de Renacimiento alude a lo que este movimiento quiso ser: un renacer o volver a nacer de la cultura grecolatina. Comenzó como un movimiento orientado por artistas e intelectuales en Italia, bajo el signo del Humanismo; es un renacer de las artes donde los asuntos representados, desde el punto de vista ético y estético se liberaron de los vínculos del concepto de vida cristiano. Para ellos el arte ya no era un servicio anónimo, ofrecido a Dios y a la iglesia, sino un himno personal en alabanza a la belleza. La cuna del Renacimiento fue Florencia. Naturalmente la pintura no se liberó en seguida de la influencia gótica, pero gradualmente evolucionó hacia un nuevo concepto de la belleza. La cultura greco-romana había sido desplazada durante la Edad Media. En esta época lo novedoso es el arte gótico y bizantino, pero en Roma, estas nuevas concepciones artísticas, enmarcadas en el acto religioso no tienen mayor auge, debido a los recelos de los sabios humanistas orientales que emigran a esta ciudad después de la caída de Constantinopla; es así como al ser rechazado el estilo gótico y bizantino, y puestas en un primer plano las antiguas formas greco-romanas, surge el arte del renacimiento, que se expande por toda Europa (Francia, Inglaterra, Alemania y la Península Ibérica, especialmente).